GOBIERNO SIN CULTURA

Publicado: 10 julio 2010 en Uncategorized

La mala distribución de la riqueza que existe generada por el orden capitalista empobrece a los sectores populares y el tejido social cada vez se ve más degradado. Hay quienes creen firmemente en los procesos democráticos, no me refiero en sí que sean estudiosos de teoría política, sino que ciertos sectores de la sociedad, desde su posición funcional al sistema, creen que las instituciones son la vía por la cual se debe educar al ciudadano para que participe en esos procesos democráticos y puedan ser resueltas sus demandas.

Si nos pusiéramos a estudiar la teoría nos daríamos cuenta que sería lo ideal, que la estructura gubernamental funcionando le otorgaría al Estado una verdadera gobernabilidad y legitimidad. Sin embargo, el punto que pretendemos tocar es otro, pues quienes se mantienen desde su posición funcional al sistema creen que el ciudadano de ahora es ignorante porque quiere. Como decir que el pobre está jodido por “huevón”.

Se tendría que analizar en específico la situación socio-económica y cultural de determinado grupo social, así como los procesos históricos que nos pueden hacer entender la actual situación.

El deterioro del Estado y sus instituciones es resultado de la gestión de la crisis que mantiene la clase política en el poder para sostener al sistema capitalista mundial. Este sistema monopoliza todo lo material y simbólico para convertirlo en mercancía de consumo a un ritmo de vida insustentable. Todo se ha estado de gradando, no sólo el Estado incapaz de aplicar políticas sociales-culturales que en verdad resulten favorables para la masa empobrecida que no tiene participación directa en las instituciones. Por eso la cultura también se está degradando a manos de los símbolos del capital.

A continuación les presento un texto que nos muestra una propuesta interesante que revela que las políticas de acceso a la cultura y el respeto a la diversidad cultural aun son deficientes aplicadas por un gobierno corrupto como el que gobierna este país.

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HACIA UNA DEMOCRATIZACIÓN DEL ACCESO A LA CULTURA Y DEL RESPETO DE LA DIVERSIDAD CULTURAL EN SAN LUIS POTOSÍ*

Eduardo José Alvarado Isunza
ealvaradois@yahoo.com
Miembro de la sociedad civil.

Entre los asuntos que van sin rumbo en San Luis Potosí está el relacionado con la cuestión cultural. En la oscuridad de los tiempos se pierde el registro que permita conocer a quién dicha cosa le ha importado en la región.
Gobernadores de diversas ideologías, extracciones sociales y slogans han transitado sin que alguno haya definido una política cultural del Estado, más allá de la simple reproducción de espectáculos o del montaje de obras.
En su limitada y estéril imaginación dicha cosa ha consistido en emprender ciertas acciones que reducen a las masas humanas a simple espectadores de la creación de seres individuales privilegiados.
Quienes han gobernado en los últimos treinta años, jamás han hospedado la idea en sus oscuros cerebros acerca de la necesidad de ofrecer condiciones pedagógicas para que las masas humanas también sean creadoras de arte.
Con su precario concepto de que las masas humanas únicamente deben ser consumidoras de hechuras estéticas, se han concentrado en darles a éstas una pobre oferta educativa y algunos espectáculos de cuestionable calidad.
Así, la infancia y juventud proletaria y popular solamente son puestas en contacto con ciertas elaboraciones culturales a través de una mediocre escolaridad, condenándoseles a ser espectadoras más no creadoras.
Nos encontramos ante una acción perversa, porque con ella se ve limitado el desarrollo intelectual e incluso las opciones profesionales de miles de personas, desde sus primeros años de existencia.
De igual forma, la principal contradicción de la base del sistema capitalista de producción se reproduce en su nivel superestructural, como ya lo descubrieran los científicos marxistas desde el siglo XIX.
Esa contradicción es la división del trabajo manual y del intelectual. Con ello, la niñez y la juventud proletaria y popular son condenadas a vivir solamente de su fuerza de trabajo, alejándoseles de la elaboración estética.
Dichas creaciones quedan bajo posesión de los grupos dominantes. Por eso, dicha niñez y juventud marginadas expresan sus ideas a través de hechuras asimismo marginales o prohibidas por el sistema.
Son los casos de hechuras como el graffiti, el heavy metal, el anarcopunk o el reggae, etc., cuya parafernalia histeriza a los celadores del poder desplegados como vigías de su panóptico a lo largo y ancho del croquis social.
Durante toda la historia de la sociedad de clases han existido actos de poder para evitar el acceso de los grupos humanos subordinados a su desarrollo cognitivo, físico y militar.
Por ejemplo, tras la derrota militar de los aztecas en 1521, los españoles proscribieron el cultivo del amaranto, porque esa semilla daba proteína de calidad a los soldados indígenas. Muchos desobedientes fueron mutilados.
En cuanto a la escritura es bien sabido cómo ésta surgió como un código de difícil lectura o trazo para ocultar información y conocimientos a los esclavos y a los desposeídos. Su enseñanza fue reservada a los círculos dominantes.
Esta situación no ha mejorado mucho en la actualidad. Quienes dominan saben que una forma de sostener sus privilegios es hundir en la ignorancia, la superstición y la degeneración a las masas miserables.
Con respecto a la instrucción militar de la juventud mexicana hay que recordar que surgió inspirada por las ideas espartanas del buen ciudadano, dedicado al cultivo de su tierra y a la defensa de la misma.
Tras los alzamientos guerrilleros de las décadas de los 60s y 70s, el Estado como buen vigilante del interés del latifundista, del banquero, del industrial y del comerciante limitó a cosa ridícula esa instrucción.
Más recientemente, en el régimen del panista Marcelo de los Santos llegó a caerse en el extremo de organizar espectáculos para la élite, pagados con el propio dinero del pueblo, como fue el caso del Festival de San Luis.
Con grandes sumas de dinero que deberían emplearse para crear centros de formación artística en colonias populares, comunidades rurales y municipios, fueron pagados artistas de renombre, como Francisco Céspedes.
Ese gobernador de patológica inclinación autócrata impuso precios prohibitivos al espectáculo, con lo cual quedaron condenadas a no asistir esas mismas masas miserables, e hizo distribuir los boletos entre sus amigos.
Quizás ingenuamente uno creería que, a veces, hay fracturas o intersticios que posibilitan la ejecución de acciones políticas por las cuales pueden mejorar las condiciones de existencia material e intelectual de las clases populares.
Eso se pensaría porque el discurso legitimador de la democracia política dice que una facción adquiere compromisos con todas las y los ciudadanos al promover su ascenso al aparato administrativo, como sucede en las campañas.
Sin embargo, esas facciones desprecian o ven con peligro la formación física, cognitiva y estética de la niñez y de la juventud popular. Es el caso del actual gobierno potosino.
Encabezado por Fernando Toranzo, este régimen prosigue con el mismo estilo de anteriores administraciones: ejecutar una política cultural que condena a esas masas humanas a espectadores o consumidores de las obras de otros.
No hay un concepto novedoso (ya no digamos revolucionario o transformador) para la formación artística de la niñez y de la juventud popular. Esa masa sigue marginada de tales manifestaciones humanas.
Por eso vemos a los viejos y a los nuevos centros de cultura o formadores de artistas casi vacíos. A ellos sólo acuden algunos privilegiados, ya porque sus padres pueden pagar las costosas mensualidades o porque gozan de becas.
Asimismo, han quedado intocadas a las mafiecitas de hacedores de obras de distintas disciplinas, como la literatura, la música, la danza y la plástica. Sus jefecitos deciden cómo y de qué forma organizarse las acciones culturales.
Durante su campaña electoral, Toranzo se reunió con un grupo de creadores y críticos. Le demandaron una verdadera política cultural, capaz de desarrollar artistas entre la niñez y la juventud popular.
Su sorpresa fue enorme cuando el entonces candidato y ahora gobernador se tropezó con las palabras, pues carecía incluso de un esquema de referencia para hablar acerca de lo que es la creación estética y su relevancia.
Justo es decir que sus interlocutores salieron de la reunión jalándose de los pelos. En esos días el propagandista se encargó de inventar una excusa: “el candidato no está obligado a saber de todo”.
Hoy su ignorancia condena a la niñez y a la juventud popular a tener una existencia limitada. Su única relación con las hechuras civilizatorias son los mediocres encuentros con el conocimiento dentro de las escuelas públicas.
Podrían ensayarse algunas acciones para mejorar las condiciones de la niñez y de la juventud popular, sin esperar que con ello desaparezca la contradicción fundamental entre el trabajo manual y el trabajo intelectual.
Enseguida algunas propuestas:
a) Lograr un incremento importante del presupuesto destinado por el gobierno del Estado a los programas de formación artística, siempre y cuando sea aplicado directamente a la iniciación de niños y de jóvenes en una disciplina artística o en su profesionalización.
b) Prohibir por decreto el incremento de la burocracia (como funcionarios, secretarias, auxiliares, choferes, veladores), así como del gasto corriente en las instituciones dedicadas a la difusión de la cultura, a fin de que el presupuesto sea aplicado directamente a la formación artística de la niñez y de la juventud popular, así como a la adquisición de instrumentos, tecnología, equipo y materiales utilizados tanto en la enseñanza como en el montaje en escena y exposición de los trabajos preparados.
c) Democratización de los establecimientos destinados a la formación artística ya existentes, como el Instituto Potosino de Bellas Artes, la Escuela de Iniciación Musical Julián Carrillo, la Orquesta del Municipio de San Luis, entre otros, así como una auditoría popular permanente de los mismos, pues son manejados a contentillo de sus directivas e impiden el acceso de toda la niñez y juventud interesada en hacerlo.
d) Depuración de las estructuras burocráticas de todos los establecimientos públicos destinados a la formación artística, a fin de que sólo queden como empleados aquellas personas que justifiquen su permanencia por su formación curricular o por su trayectoria artística, lo cual se realizaría a través de una auditoría administrativa realizada por un órgano mixto de la sociedad civil y de los legisladores.
e) Establecimiento de objetivos auditables a cada una de las dependencias relacionadas con la difusión de la cultura y de la formación artística, a fin de obligar a sus funcionarios a rendir cuentas al pueblo sobre sus acciones.
f) Articulación del programa de formación artística de esos mismos espacios con el sistema de educación público, a fin de que las escuelas sirvan como extensión de los programas de formación artística que otorgan o para la ampliación de los mismos a partir de las necesidades.
g) Abrir todas las escuelas públicas en horarios matutinos, vespertinos y nocturnos, así como en vacaciones escolares, para que dentro de ellas funcionen Centros Populares de Formación Artística en forma totalmente gratuita para las personas que deseen iniciarse en alguna disciplina artística o continuar sus estudios dentro de aquellas que ya hayan adquirido.
h) Formar colectivos de educación artística en distintas disciplinas (música, pintura, escultura, literatura, teatro, danza, videocine, fotografía, crítica periodística, etc.) en todas y cada una de las escuelas públicas del Estado de San Luis Potosí con el apoyo presupuestal del Gobierno del Estado y con acceso gratuito para la infancia y la juventud que forme parte de dichos centros escolares.
i) Fomento a través de apoyos económicos o becas a la creación libre y autónoma de los colectivos de jóvenes en distintas disciplinas artísticas (literatura, fanzines, fotografía, videocine, danza, música, plástica, etc.).
j) Descentralización de los espacios de formación artística, a través de la creación de casas de cultura en todas las colonias populares, comunidades y pueblos campesinos, así como municipios del interior, en donde niños y jóvenes tengan acceso a una formación artística gratuita.
k) La gratuidad o cuando menos el abaratamiento de los cursos que son ofrecidos en los espacios públicos ya existentes, como Instituto Potosino de Bellas Artes, Centro de las Artes, Cante, Casas de Barrio de San Miguelito, San Sebastián, Tlaxcala, etc., pues sus costos hacen prohibitivos dichos programas a la niñez y juventud popular.
l) Acceso gratuito a todos los museos o el cobro de cuotas muy reducidas los hagan accesibles a las familias trabajadores (por ejemplo, un cobro de 5 pesos para los padres y gratis a la infancia y adultos mayores).
m) Apertura a las nuevas expresiones de la juventud obrera y popular (graffiti, danza callejera, rock, fanzines, etc) de todos los espacios destinados a la difusión de la cultura y a la formación artística, sin imposición de criterios elitistas o relacionados al poder político y/o económico.
n) Cursos de formación en derechos humanos e interculturalidad a las y a los policías de todas las corporaciones, a fin de evitar que criminalicen o repriman a la niñez y a la juventud popular por su pertenencia a una expresión estética o por el uso de su cuerpo y de su vestido.
o) Separación inmediata de las fuerzas policíacas de todo aquel elemento que injurie, persiga, reprima, acose o detenga a la niñez y a la juventud por su aspecto o por ser portadora ésta de adornos y preferencias estéticas que ocasionen enojo o sospecha de la policía.
Con estas medidas quizás no se resolverá la contradicción entre trabajo manual e intelectual, propia de esta civilización. Sin embargo, quizás sirva para ampliar los horizontes cognitivos y la conciencia de nuestra niñez y juventud.

Ciudad de San Luis Potosí, S.L.P., Mex., a 30 de junio de 2010.
——–
* Ponencia presentada en los Foros de Análisis sobre el Marco Jurídico de la Cultura en México, convocados por la Secretaría de Cultura del Gobierno de San Luis Potosí, por la LIX Legislatura del Estado de San Luis Potosí y por la LXI Legislatura de la Cámara Federal de Diputados, y celebrados en la Coordinación de Ciencias Sociales y Humanidades de la UASLP el día 9 de julio de 2010.

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