¿Por qué una multitud destruye y quema la sede de un partido político?

Publicado: 31 mayo 2013 en Uncategorized
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23 de mayo de 2013

En primer lugar vamos a excluir todo lo que podría suceder en una jornada electoral, debido a que la coyuntura de las llamadas “fuerzas políticas”, sumada a las condiciones sociales y económicas que se vivan, son elementos determinantes para plantear hipótesis.

Nos limitaremos a comentar lo sucedido las pasadas semanas en Guerrero; lo cual Riva Palacio definió como un “golpe de estado técnico”. Dicho estado no es el único donde se ha desarrollado un conflicto entre clases sociales, lo cual ha llegado a la confrontación directa con las autoridades por parte de maestros y estudiantes. También Michoacán ha demostrado que hay una fragmentación del estado y una coexistencia con el crimen organizado; y por ende se ha incrementado la necesidad de que comunidades se organicen para defender su territorio y una vida digna en él.

Tanto en Guerrero como en Michoacán, las policías comunitarias tienen algunos años funcionando, pues surgieron en respuesta a la inseguridad, despojo de tierras y recursos, violencia por parte de grupos criminales y a la incapacidad que tiene el estado mexicano para responder y tomar medidas adecuadas para los pobladores de esas comunidades campesinas e indígenas.

Volviendo al grupo de los maestros, la causa que defienden es un derecho constitucional, se resisten a la reforma educativa que pretende llevar a cabo el gobierno federal. También están inconformes con las medidas tomadas en su contra por los líderes charros y las condiciones de vida a las que se enfrentan todos los días en sus comunidades.

Durante la semana pasada, se extendió la rebelión magisterial y normalista, ya que se reportó en los medios de comunicación, que los maestros del Estado de México, Zacatecas, Morelos y Chiapas planearon acciones para unirse a las protestas de sus compañeros en Michoacán y Guerrero contra la reforma educativa.

Esto dio como resultado, un movimiento popular en Guerrero, y una rebelión normalista y magisterial en Michoacán, que toma acciones por la vía de la desobediencia civil, deslegitimando al gobierno estatal en turno y al que se le suman grupos estudiantiles ya activos desde la pasada contienda electoral y en especial oposición al proyecto político de la élite que representa Peña Nieto. También, al movimiento se suman grupos diversos de activistas.

Lo anterior, de alguna manera fue similar a lo sucedido en Oaxaca en 2006; sin embargo, las condiciones y coyuntura eran otras. El conflicto magisterial y la represión ejercida por el entonces gobernador, Ulises Ruíz Ortiz, desembocó un movimiento popular al que se sumaron estudiantes y diversos grupos de activistas, enfrentándose a las autoridades, lo que resulto en la ocupación de la capital del estado por la Policía Federal y por consiguiente las detenciones, inculpamientos, encarcelamientos, tortura y asesinatos a líderes magisteriales y activistas.

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 De la ideología a la praxis.

La ideología constituye un sistema de creencias que conlleva a ejecutar prácticas simbólicas (Thompson, 1993).

Los partidos políticos representan el primer filtro institucional para realizar acciones con financiamiento y políticas públicas, mientras las fracciones parlamentarias votan a favor de lo que dicte su partido, organizaciones de la sociedad civil han emergido para trabajar en alternativas para resolver las problemáticas más críticas de la población en condiciones de pobreza.

Los partidos políticos de gobiernos en turno sacan provecho y administran los programas de desarrollo social, usándolos para su beneficio electoral. Se montan en las organizaciones sociales para movilizar grupos numerosos a sus campañas y las benefician únicamente si esto sucede.

Por lo anterior, para muchos ciudadanos, los partidos políticos representan a la decadencia y corrupción de los funcionarios y las instituciones de gobierno, ya que estar afiliado a algún partido y tener intereses pactados, es la única manera de llegar a puestos de elección popular, salvo una que otra excepción. Los partidos políticos representan las promesas no cumplidas desde que se tiene memoria.

Existen ciudadanos se sienten identificados con ideas comunistas y anarquistas, y que sin duda sienten deseos de cometer atentados contra quienes representan a las élites económicas y políticas del país, contra sus símbolos o propiedades, pero del deseo al hecho, parece que sólo han ocurrido casos esporádicos y dispersos en los últimos diez años.

El año pasado, grupos que se reivindican revolucionarios se han manifestado en contra del régimen del PRI desde antes de su reinicio. El 1 de diciembre de 2012, se difundió un comunicado que anunciaba el surgimiento del Ejército Popular Magonista de Liberación Nacional y hubo quemas de dos sedes del PRI en Sonora. Además de los acontecimientos violentos a las afueras de San Lázaro y en el Centro de la Ciudad de México, en plena toma de protesta de Peña Nieto.

Personal militar considera que el comunicado difundido del EPM-LN es un embuste; y tienen la hipótesis de que son grupos dirigidos por sobrevivientes del CGH de la UNAM y a los cuales califican como grupos de “revoltosos, piojosos, marihuanos, pejefanáticos, APPOs, Atencos” sin capacidad ni estrategia para implementar acciones militares. Otro supuesto que manejan algunos miembros del ejército es que estos grupos son alentados y/o creados por grupos priístas para justificar las campañas de represión en contra del activismo social.

Otra hipótesis manejada algunos anarquistas, es que los actos violentos son provocados por infiltrados, que invitan a otros, al calor del momento, a destruir y enfrentarse a la policía para provocar la oleada represiva del contingente policíaco y las detenciones de aquellos que promueven y asisten a las manifestaciones sociales.

Lo sucedido en días anteriores en Guerrero y Michoacán, también demuestra que no sólo se necesita una ideología como la de colectivos o individuos anarquistas o comunistas para cometer acciones radicales. Otro móvil del descontento social es el hartazgo de la mayoría de la población por la condición precaria de la economía local frente al mercado global y el cinismo de las autoridades que propician el despojo y monopolio de sobre los recursos naturales, económicos y financieros de la nación, tanto a la burguesía internacional, como a la nacional para las actividades lícitas y a una nueva clase de criminales organizados multimillonarios, para las actividades ilícitas.

Los sectores de la población que se suman y respaldan el descontento del magisterio no son los anticapitalistas, antiimperialistas y antifascistas como se les relaciona con burla e ironía en redes sociales. Son ciudadanos que también ven televisión y beben Coca-Cola en alguna comida. Son Excluidos económicos que también desean la oportunidad de trabajar sus tierras con apoyos gubernamentales, poner sus productos en el mercado, trabajar una riqueza natural, conformar municipios nuevos, obtener mejores condiciones laborales, denunciar el robo de dinero público y la corrupción y cinismo de las autoridades.

La hipótesis que aquí planteamos es que a este movimiento de maestros y ciudadanos que manifiestan sus inconformidades, demandas y que se aglutinan en un movimiento popular, se le unen ciudadanos que se proclaman libertarios, anarquistas, antifascistas y anticapitalistas que están dispuestos a hacer uso de la violencia como destruir propiedades o confrontarse a la policía en caso de ser necesario. Es objetivo del gobierno dar con los responsables de actividades radicales y destruir su trabajo.

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Ideología y medios de comunicación: eficiente combinación para el control social.

Gramsci en sus apuntes señalaba acerca de los aparatos de hegemonía social que establecían un consenso acerca del dominio de una clase social sobre otra, por su parte, Althusser distinguió a los aparatos ideológicos del Estado que precisamente funcionaban mediante el consenso y no sobre la coerción.

Una élite dominante y su discurso político, no tendrían influencia en la sociedad sin la existencia de funciones de mediación, las cuales se apoyan en los medios masivos de comunicación, como la prensa, la televisión y la radio (Van Dijk, 2003) para hacer institucional una lógica en la representación de las ideas de la realidad.

Cabe mencionar que la prensa no se centra en sí en mostrar temas aparentemente interesantes o de relevancia para la población en general, sino que se centran en la masificación de aquellos temas que conciernen y convienen a las élites dominantes.

De esta manera el discurso de la élite dominante tiene que estar fundamentado en estrategias de construcción simbólica a la necesidad humana de ver imágenes. La televisión tiene esta facultad de mostrar imágenes de la realidad, la imagen habla por sí misma haciendo creer al espectador que los hechos que son vistos por él, suceden tal y como aparecen (Sartori, 1997).

Las acciones que llevan a cabo grupos vinculados a la izquierda política para protestar e incluso desafiar las políticas del gobierno federal, tienen un enfoque en los medios de comunicación, a los que la élite dominante tiene acceso y crean una opinión en la cual hacen creer que dichas acciones no resultan convenientes para ellos ni para el bienestar social general.

Incluso, si un conflicto llegara al límite de desatar alguna fuerte protesta suprimida violentamente por elementos del Estado, como sucedió el 1 de diciembre de 2012, esto sería captado como una restauración del orden, justificada por la “necedad, irracionalidad y violencia” desatada por el grupo opositor.

Los medios masivos configuran un repudio general hacia la acción política de grupos con ideología comunista o anarquista. Señala a los grupos subalternos vinculándolos a conceptos negativos o erróneos y  fomentan la discriminación de estos grupos ejercida por quienes defienden al “estado de bienestar”.

Espectadores de los medios de comunicación, de otras ciudades a dónde se desarrolla el conflicto y con una cultura política distinta, interpretan al movimiento popular a partir de los mensajes emitidos por los medios de comunicación masiva, sin tener contacto directo con las fuentes fidedignas de esos movimientos particulares y sin conocer sus demandas, mucho menos el origen del conflicto.

Los medios de comunicación masiva, quienes administran la propaganda burguesa, incansablemente repiten en los noticieros la palabra “vandalismo” para referirse a las acciones radicales, a la vez que muestran imágenes de encapuchados haciendo destrozos a sedes de partidos políticos, en marchas y en la reciente toma de la rectoría de la UNAM.

En la semana pasada, los medios reportaron y dieron seguimiento diario a los acontecimientos en Guerrero, Michoacán y la toma de rectoría, refiriéndose a “encapuchados” como quienes cometen las acciones y calificando de “vandalismo” los destrozos de propiedades de los partidos políticos, pintas, toma de edificios públicos, plantones en espacios públicos, bloqueos carreteros, toma de casetas de peaje.

Se desató una campaña de persecución a los “encapuchados” relacionados a organizaciones “anarquistas”. Estudiantes activistas fueron exhibidos como “encapuchados relacionados a los disturbios del primero de diciembre”.

Esa campaña de desprestigio y criminalización responde al miedo de las élites económicas y políticas por que individuos representantes de ideologías que consideran amenazantes a sus privilegios tomen la vía de la violencia. La represión que ellos ejercerían contra esos individuos o grupos podría desatar un conflicto mayor y prolongado en el cual se verían envueltos y las acciones radicales irían en aumento.

En Guerrero, se giraron inicialmente 39 denuncias penales por los ataques a las sedes de los partidos políticos en Chilpancingo a los supuestos organizadores de las acciones violentas contra las sedes partidistas. En Michoacán ya ha comenzado la “cacería de brujas” para atrapar a quienes han organizado tomas de casetas, carreteras y vehículos que han sido retenidos. Además, el 20 de mayo, ha comenzado un operativo federal en el estado que pretende poner fin a la situación de inseguridad y regularizar la situación de las instituciones de seguridad, incluyendo a las policías comunitarias consideradas inconstitucionales.

El día 5 de mayo, en Puebla fueron detenidos tres estudiantes por que presuntamente convocaban a un boicot contra Peña Nieto, en el marco del desfile de la Batalla de Puebla. La acusación incluía el supuesto decomiso e investigación de un presunto artefacto explosivo, lo cual fue señalado por los noticieros de manera alarmante. El día 16 de mayo, se dictó auto de formal prisión contra estos jóvenes, quienes seguirán el proceso en libertad y aseguran haber sido golpeados y torturados en su detención. Cabe destacar que la investigación de la convocatoria de boicot con hechos violentos fue rastreada desde las redes sociales. Los jóvenes fueron acusados de portación de objeto prohibido, resistencia de particulares, desobediencia y cohecho, y les fijaron fianzas de entre 19 mil y 28 mil pesos.

Acciones radicales como las mencionadas anteriormente, constituyen un método de presión a las élites políticas y surgen en relación a la necesidad de un sector de la población de expresar sus inconformidades y demandas sobre derechos constitucionales que son violados y de los cuales son despojados. Los medios legales del Estado, los cuales son del dominio burgués, no constituyen resoluciones efectivas ni justas, son usados para combatir, perseguir y encarcelar a disidentes políticos, líderes de organizaciones sociales y activistas.

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Breve semblanza de “los radicales”.

Para finalizar, realizaremos esta breve semblanza de grupos considerados afines a ideologías comunistas, anarquistas y ecologistas radicales esperando que esta información llegue a ser discutida, debatida, precisada y considerada por lectores de todas partes del país, haciendo frente a la campaña de desprestigio y difamación desatada en los medios masivos de comunicación, que a capa y espada defienden la actual estructura política que soporta los intereses de la burguesía y por otro lado, desfalcan y defraudan al Estado Mexicano, no pagando sus impuestos de cientos de miles de millones de pesos.

  1. Ciudadanos que actúan individualmente y provienen de grupos indígenas o campesinos organizados. Su ideología está ligada a movimientos guerrilleros en la historia del país, como el de Arturo Gamíz y Lucio Cabañas, quienes también fueron maestros. Son grupos que vienen de comunidades con una tradición de lucha y tienen ideas relacionadas al socialismo. Promueven la justicia social y la interculturalidad. Reivindican la lucha de los pueblos autóctonos por su reconocimiento constitucional. Sus antepasados sufrieron la represión, humillaciones y el despotismo del gobierno.
  2. Son estudiantes con afinidad al marxismo, sus actualizaciones y variantes. Difunden comunicados a manera de propaganda contra el gobierno federal y su supeditación al Consenso de Washington. Participan activamente en protestas, mítines, actividades artísticas y educativas. Tienen círculos de estudios teóricos. Se mantienen en el anonimato y la clandestinidad para cometer acciones radicales. Se organizan en frentes estudiantiles, anarquistas y antifascistas. Mantienen comunicación entre colectivos para llevar a cabo acciones coordinadas. Generan presión política en causas afines a sus intereses e ideología, sin embargo, parece que no existe un objetivo común concreto en un proyecto político.
  3. Ciudadanos que cuentan con amplia experiencia de trabajo en organizaciones sociales, colectivos de activistas, o incluso en el Partido Comunista. Tienen vínculos con exguerrilleros o con guerrillas como el EPR, ERPI y EZLN. No actúan en nombre de alguna organización, lo hacen de manera individual y clandestina. Tienen objetivos de ataque bien definidos, los representantes de la clase dirigente y sus sicarios. También actúan en otros frentes con recursos legales y de diálogo social.
  4. Son propiamente miembros de una organización político-militar. Sus ataques no suelen estar dirigidos contra el ejército, su instrucción militar es básica. El armamento es limitado y recurren a artefactos explosivos e incendios para atacar propiedades federales o privadas.
  5. Son ciudadanos provenientes de las clases media y baja de las ciudades del país. Su acercamiento con el anarquismo, se da a través de los mensajes transmitidos mediante las culturas juveniles, la propaganda anarquista llega a través de actividades artísticas y educativas organizadas por ellos mismos. Tienen contacto con personas de Europa y Estados Unidos que comparten su ideología, lo cual provoca que también sean influenciados a la literatura y actividades de promoción del anarquismo. Pertenecen a colectivos y forman contingentes en manifestaciones sociales, permaneciendo en el anonimato. Se les relaciona a la convocatoria del llamado “Bloque Negro”.
  6. Son agentes de policía municipal, estatal o federal que se infiltran en las manifestaciones que tienen la misión de generar disturbios para que los cuerpos del orden puedan tomar control de la situación y encarcelar anarquistas y activistas sociales.

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Lo aquí expuesto no pretende establecer la realidad total de aquellas personas en el marco de un movimiento popular, abre las posibilidades para conocer qué individuos o grupos son los que llevan a cabo acciones radicales en el marco de los conflictos que en la actualidad enfrenta el país. Queda pues el debate abierto, para contradecir, precisar o corregir los elementos aquí aportados.

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