Archivos de la categoría ‘Resistencia y lucha’

Palabras del EZLN en el 21 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido. Subcomandante Insurgente Moisés.

 

Compas todas, todos, todoas:

En los próximos días, semanas, meses, saldrá más de nuestra palabra, de nuestro pensamiento de cómo vemos el mundo pequeño y el mundo grande.

Serán palabras y pensamientos difíciles porque son sencillos.

Porque lo vemos claro que el mundo ya no es el de hace 100 años, vaya ni siquiera es el mismo de hace 20 años.

Como zapatistas que somos, aunque pequeñas y pequeños, lo pensamos el mundo.

Lo estudiamos en sus calendarios y geografías.

El pensamiento crítico es necesario para la lucha.

Teoría le dicen al pensamiento crítico.

No el pensamiento haragán, que se conforma con lo que hay.

No el pensamiento dogmático, que se hace Mandón e impone.

No el pensamiento tramposo, que argumenta mentiras.

Sí el pensamiento que pregunta, que cuestiona, que duda.

Ni en las condiciones más difíciles se deben abandonar el estudio y el análisis de la realidad.

El estudio y el análisis son también armas para la lucha.

Pero ni sola la práctica, ni sola la teoría.

El pensamiento que no lucha, nada hace más que ruido.

La lucha que no piensa, se repite en los errores y no se levanta después de caer.

Y lucha y pensamiento se juntan en las guerreras y guerreros, en la rebeldía y resistencia que hoy sacude al mundo aunque sea silencio su sonido.

Pensamos y luchamos las zapatistas, los zapatistas.

Luchamos y pensamos en el corazón colectivo que somos.

Aquí en el sitio destacamos que no tomamos partido ya sea del PCdeM o del #CongresoPopular, si no que intentamos ver los diferentes puntos de vista en cuanto a la iniciativa de la creación de un Congreso Popular.

Es importante conocer ambos proyectos revolucionarios, el de la desobediencia civil y la creación de redes que coordinen las acciones y el de la organización de base con las y los trabajadores.

 

Dejamos el enlace:

¿Por qué los comunistas no vamos al Congreso Popular?.

vía ¿Por qué el PCdeM no van al #CongresoPopular?.

Disculpe que sea breve,

poco puedo escribir,

ahora me encuentro en la calle

intentando resistir.

 

Yo no soy un priísta,

yo no soy granadero,

yo no soy un panista,

soy El Hijo del Pueblo.

 

Respiro el humo maldito,

bloqueo balas con mi cuerpo,

a veces también maldigo

y en otras escupo fuego.

 

Sólo hay algo más grande

que la rabia que yo siento,

es la dignidad rebelde

en la historia de mi pueblo.

 

 

 

Nos vemos en las calles, volveremos.

AL PUEBLO DE MICHOACAN
AL PUEBLO DE MÉXICO
A LOS PUEBLOS DEL MUNDO
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NACIONALES E INTERNACIONALES
A LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS
A LAS ORGANIZACIONES POLÍTICAS, POPULARES Y REVOLUCIONARIAS
A LOS NORMALISTAS EN PIE DE LUCHA

¡HERMANAS, HERMANAS, CAMARADAS!

Por enésima ocasión el gobierno de Fausto Vallejo Figueroa en contubernio con el federal han reprimido a los hijos del pueblo, en esta ocasión su saña fue dirigida contra los normalistas de Tiripetío, Cherán y Arteaga Michoacán, arrojando un saldo de cientos de detenidos, decenas de lesionados producto de la brutal golpiza y tortura a la que fueron sometidos por las fuerzas castrenses y policiacas, tanto federales como estatales, así mismo un número indeterminado de desaparecidos.

Sangrienta y brutal represión que se ejerce dentro del contexto de la imposición de las políticas neoliberales, las cuales solo benefician a un puñado de politicastros y oligarcas que se han amafiado en el poder político, y como tales en contubernio con los monopolios de la comunicación criminalizan la protesta popular, pugnan por la represión sangrienta e imponen un Estado policiaco-militar bajo el falaz argumento del Estado de derecho.

Estado de derecho que en los hechos no es más que un estado de derecho oligárquico burgués que ejerce y justifica la violencia institucional, los crímenes de Estado de toda laya contra los oprimidos y explotados. Política criminal, sumisa y entreguista que por un lado reprime, tortura, desaparece, asesina e intimida al pueblo y sus organizaciones, al tiempo que satisface las exigencias de oligarcas locales como los Ramírez-Medina, nacionales e internacionales, empresarios, politicastros de toda estirpe política y grupos conservadores reaccionarios que pugnan por la privatización de los derechos sociales y constitucionales.

Los estudiantes normalistas solo hacían uso de sus derechos constitucionales, solo recurren al legítimo derecho de la defensa de la educación gratuita, laica y obligatoria con un carácter científico, crítico y humanista; defensa legitima en tanto que con la reforma educativa se pretende privatizar éste derecho constitucional y convertir la educación en un instrumento de dominio y sometimiento al mutilarla de su carácter científico, crítico y humanista, convirtiéndola en un manual de adiestramiento tecnicista, sumiso y conservador.

La represión ejercida contra los normalistas la madrugada del lunes 15 de octubre, constituye un crimen de Estado, que como tal debe ser tipificado, enjuiciado y castigado, son responsables directos el espurio y fascista Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, el mafioso y decrepito gobernador de Michoacán Fausto Vallejo Figueroa, así mismo el incompetente secretario de gobierno Jesús Reyna García que dentro de su idiotez política no sabe más que ampararse y recurrir a la represión como solución a los problemas sociales y económicos del estado. Pésele a quien le pese, por su deteriorada salud física y mental, Fausto no está en condiciones para gobernar, debería renunciar si quiere guardar un poco de “Honorabilidad” a la que tanto apela como funcionario público.

También son responsables el secretario de seguridad pública federal Genaro García Luna, el secretario de seguridad pública estatal Elías Álvarez Hernández y el presidente de la comisión estatal de los derechos humanos que se ha convertido en el cancerbero del priismo de viejo cuño que solo toma nota y da aval de los hechos represivos, sangrientos y criminales de Estado.

Así mismo son responsables el sequito de voces criminales que amparándose en el poder de los monopolios de la comunicación no dejan de promover y justificar la violencia institucional, jactándose de la represión, TV Azteca, Televisa y sus apéndices como el Grupo mármol que sistemáticamente han venido empujando hacia la criminalización de la protesta popular, tratando de arrastrar a la sociedad a su dictadura de opinión para justificar el baño de sangre que anhelan y desean con vehemencia, desde sus directivos hasta sus marionetas como Víctor Villicaña y Hugo Abraham Mendoza, agentes del terrorismo de Estado que se ostentan como periodistas.

Lo sucedido la madrugada de este lunes 15 de octubre no fue un enfrentamiento entre estudiantes y policías, ante todo fue un brutal acto de represión ejercido con saña, alevosía y ventaja, utilizando armamento de infantería, artillería terrestre y aérea propias de un ejército regular en guerra, es decir, se actuó con toda la fuerza del Estado criminal y represor contra los hijos del pueblo indefensos y desarmados. Comprobándose una vez más que la guerra no es contra el llamado crimen organizado, es contra el pueblo que se organiza y lucha en la defensa de sus derechos constitucionales y humanos.

Este proceder criminal es propio y característico del priismo de antaño, que amenaza con ampliarlo y profundizarlo a escala nacional. Tómese nota que la violencia no proviene del pueblo, ésta se ejerce desde el Estado policiaco-militar que de facto viene operando, que con el retorno del PRI se está consolidando e institucionalizando. Señor Fausto Vallejo Figueroa no hay “pacto” o “compromiso social” que tenga recepción alguna si sólo se utiliza la ley del garrote y la metralla para resolver los conflictos sociales; le recordamos que dentro de los crímenes de Lesa Humanidad hay responsabilidades personales, y usted por ser el representante del Ejecutivo será responsable de lo que suceda ante la oleada represiva que se ha emprendido contra el pueblo michoacano.

Desde las filas de la revolución socialista condenamos y repudiamos este artero crimen de Estado cometido no sólo contra los normalistas, en este caso de Michoacán, sino contra todo el pueblo que lo constituimos la inmensa mayoría de los explotados y oprimidos de México.

Por ello exigimos se cumplan las demandas de los normalistas, cese la tortura física y psicológica a la que están siendo sometidos, se les libere inmediata e incondicionalmente, se presente a los desaparecidos, cese no sólo la represión policiaca, sino también la académica y administrativa de la que están siendo víctimas normalistas y universitarios; exigimos juicio y castigo a los responsables materiales e intelectuales de éste artero crimen de Estado.

Nos sumamos a las voces de protesta que claman la renuncia del gobernador Fausto Vallejo Figueroa, del secretario de gobierno Jesús Reina García, del secretario de seguridad pública Elías Álvarez Hernández y de José María Cazares presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) por ser éstos criminales de Estado, esbirros de la oligarquía, terroristas de Estado, parte de la mafia priista que gobierna para sí y no para el pueblo.

A los estudiantes normalistas y universitarios, les enviamos un saludo desde las trincheras de la lucha armada revolucionaria, sepan que su lucha es justa, legítima y que no hay poder económico, político y militar que supere la capacidad creativa de un pueblo organizado en pie de lucha. ¡Fierro!, ¡Ni un paso atrás en defensa de la educación!

Al pueblo y sus organizaciones, no hay lugar al sectarismo y las luchas aisladas, la represión galopante cual jinete del apocalipsis demanda acciones políticas de masas unidas y coordinadas; la unidad en estos momentos es fundamental y adquiere carácter estratégico para frenar la oleada represiva que ya decidieron emprenden en santa cruzada los cancerberos del capital.

A los incitadores de la represión sepan que ante la violencia y el terrorismo de Estado al pueblo trabajador y sus organizaciones solo le están dejando como alternativa recurrir al legítimo derecho de la autodefensa, en donde la justicia popular se ejerza ante la impunidad que genera el Estado de derecho oligárquico burgués. Luego entonces, que nadie se asuste y se asombre cuándo las masas trabajadoras se desborden sobre las calles en la exigencia y defensa de sus derechos conculcados; que nadie se estremezca ni se sorprenda cuando el pueblo se haga justicia por propia mano.

¡A CERRAR FILAS CONTRA EL TERRORISMO DE ESTADO!
¡A IMPULSAR LA AUTODEFENSA DEL PUEBLO!
¡A SEGUIR EXIGIENDO LA PRESENTACIÓN CON VIDA DE TODOS LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
¡VENCER O MORIR!
¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!
¡RESUELTOS A VENCER!
¡CON LA GUERRA POPULAR! ¡EL EPR TRIUNFARA!

COMITÉ ESTATAL
DEL
PARTIDO DEMOCRÁTICO POPULAR REVOLUCIONARIO
PDPR

COMANDANCIA DE ZONA
DEL
EJÉRCITO POPULAR REVOLUCIONARIO
EPR

Año 48.
Desde algún lugar del estado de Michoacán de Ocampo, a 15 de octubre de 2012.

GUERRILLA COMUNICACIONAL MÉXICO

Texto: Manual de los disturbios

Este documento, abierto a ser debatido y mejorado, pretende servir de guía elemental para activistas de izquierda dispuestos a defender la libertad de expresión, manifestación y rebelión.

”Si destrozamos todo entenderán que estamos nerviosos y que queremos que las cosas cambien ya. Si hablamos amablemente los poderosos se burlarán de nosotros… no tenemos ningún medio de expresión, ahora esta es nuestra forma de hacer correr el mensaje”.

[Declaraciones de un casseur tras los enfrentamientos con la policía en una manifestación por el derecho a la educación, París octubre 1998]

La capucha es nuestra amiga.

En las manifestaciones la policía suele utilizar cámaras de vídeo y de fotos. Graban las acciones de los activistas para reconocerlos y así tener ”pruebas” que les imputen en un futuro juicio. Otras veces directamente graban a un bloque de manifestantes de una organización determinada como forma de control y recogida de información. También pueden servir como prueba las imágenes captadas por los periodistas de la prensa. Un pañuelo o una bufanda obstaculiza este accionar de la policía. Una braga militar también sirve, pero no es una prenda tan “común” y si la policía te detuviera durante una manifestación o tras ella, no dudaría en acusarte de ”tirapiedras”. Asimismo, en estos casos es aconsejable no llevar demasiadas ”pintas”, es decir, que por la estética se intente pasar por ”ciudadanos corrientes”.

Los medios de comunicación del poder criminalizan la capucha justamente por su alta efectividad antirrepresiva.

Protección legal.

En algunas manifestaciones, los convocantes disponen de una ”comisión legal”. Esta comisión la componen uno o varios abogados vinculados a la organización. En caso de que los organizadores repartan octavillas con los teléfonos de estos abogados, no dudes en coger una. En cualquier caso lo más recomendable es apuntarse el teléfono en el brazo u otro lugar del cuerpo por si la policía te cachea y te quita lo que lleves encima o lo pierdas.

Estos abogados estarán atentos al teléfono por si hay detenidos. Para las manifestaciones en las que no hay ”comisión legal”, y sobre todo en general para la gente joven, lo recomendable es estar activo en alguna organización política que tenga contacto con abogados (además de que la lucha anticapitalista, cuanto mejor organizada, más efectiva). Si te detienen, lo primero que debes intentar es ponerte en contacto con un abogado para que desde fuera se sepa que has sido detenido y se pueda empezar a trabajar por tu liberación.

La estrategia policial.

Una vez que los antidisturbios tienen orden de cargar, en ocasiones la línea policial se abalanza a golpes sobre los manifestantes desde un solo lado; a veces desde varios a la vez para provocar el pánico. Si la manifestación es masiva, pueden utilizar varias líneas para “dividir el bloque en partes”. Otras veces simplemente sacuden sus escudos con sus porras mientras avanzan lentamente.

Todo depende de la estrategia represiva que tengan. En la mayoría de los casos lo que buscan es la ”dispersión”, es decir, que la gente corra presa del miedo y se disgregue.

Aquí es importante mantener la calma y llamar a la calma (por ejemplo, con los brazos levantados) a la gente que tengamos a nuestro alrededor. Si observamos que la distancia entre los antidisturbios y los manifestantes es prudente, llamar a la calma hace que la gente se tranquilice y tome conciencia de que su situación inmediata no corre peligro, pues es normal que en momentos de pánico se tienda a correr sin detenerse a mirar atrás aunque la policía esté aún a mucha distancia. La comunicación y cooperación en esos momentos es muy importante. También se ha de tener en cuenta que los antidisturbios son más lentos que nosotros, por su vestuario y equipamiento.

Cuánto más tiempo aguantemos si ceder terreno a la policía, más cuotas de libertad estaremos expropiando al estado; tengamos en cuenta que las cargas policiales no suponen otra cosa que un intento de coartar nuestra libertad de expresión. Lo que expresamos en las manifestaciones, la acumulación de fuerzas que supone, y el mensaje que con ellas se quiere transmitir, se ven abortados salvajemente por la represión policial. Los enfrentamientos callejeros no son sino una respuesta enfurecida a esta represión y una defensa firme de nuestra libertad de expresión.

Cómo frenar el avance policial.

Una vez iniciados los enfrentamientos, para aguantar la posición los diferentes grupos de manifestantes pueden utilizar varios métodos:

– Lanzamiento de objetos. Piedras, adoquines o escombros (sobre todo las grandes ciudades están llenas de obras. Buscad un contenedor de escombros).

– Botellas. Es muy efectivo volcar los contenedores de botellas. Uno de ellos proporciona ”munición” a decenas de manifestantes durante aproximadamente un cuarto de hora.

– Cócteles Molotov. Lo más fácil es utilizar una botella de cristal de medio litro, llenar tres cuartas partes con gasolina, cerrar bien la botella y atar una tira de trapo en el cuello del recipiente. Llevar a mano una pequeña botella sólo con gasolina. Segundos antes de lanzar el molotov, mojar el trapo con la gasolina y encenderlo con un mechero. Puede impresionar la llamarada del trapo, pero si cogemos la botella con cuidado no nos quemaremos. Se puede usar un guante para minimizar las posibilidades de accidente. Al lanzar la botella, se romperá el cristal y la gasolina hará contacto con el fuego del trapo, causando una explosión de un radio de un metro y medio a 2 metros, aproximadamente.

– Bloqueo de calles. Esto es efectivo sobre todo para obstaculizar el avance de los furgones policiales. Puede servir cualquier cosa, cubos de basura, papeleras, vallas de obras, etc. Pero tengamos en cuenta que un furgón policial puede abrirse paso ante una barricada compuesta por estos materiales ”livianos”, si se lo propone. Por eso, lo más efectivo para este caso es cruzar coches: entre varios manifestantes (mínimo 4 ó 5), agarrar el coche por uno de los extremos (la parte delantera o trasera), contar ”uno, dos y tres” y levantar. En cuatro o cinco veces que se repita este proceso el coche habrá quedado en medio de una calle. Esto ralentiza el avance de los furgones de antidisturbios y da tiempo a los manifestantes para pensar y reorganizarse.

– Quema de vehículos. Esto se realiza para retrasar aún más el avance de la policía, si bien nosotros sólo lo recomendamos en casos de extremo peligro para los activistas. La destrucción de un coche puede afectar a personas (propietarios de estos) que se encuentran en la misma condición de opresión que nosotros y ese no es el objetivo. El objetivo es contrarrestar la represión policial. En casos en que la integridad física de los activistas esté en sumo peligro (momentos de violencia policial salvaje u operaciones represivas a gran escala, como las desatadas en las cumbres antiglobalización) entonces sí estaría legitimado. Por supuesto, van mucho antes las personas que las cosas.
Tengamos en cuenta que no siempre es necesario utilizar un coche para este tipo de acción incendiaria; también se pueden buscar elementos alternativos, como cubos de basura o materiales de un contenedor (muebles viejos, tablas, etc).

– Descentralizar la acción. Otra de nuestras bazas es crear diferentes focos autónomos de resistencia, desbordando el esquema represivo de los antidisturbios. Si nos movemos a menudo en grupos pequeños a los helicópteros policiales les cuesta más localizar los puntos ”calientes”, lo que entorpece la comunicación y coordinación de los agentes a pie. Esto nos da un tiempo valioso para actuar.

– Esquivar a la policía, atacar las estructuras capitalistas. En ocasiones en que la represión policial es especialmente dura e indiscriminada, conviene cambiar la táctica del enfrentamiento: en vez de atacar a las unidades policiales, atacamos las estructuras capitalistas más destacadas, como por ejemplo sucursales bancarias o comercios pertenecientes a grandes empresas (Telefónica, McDonalds, ETTs, etc).

Un ejemplo de esto es lo que ocurrió durante la manifestación contra el Día de la Hispanidad en Barcelona (12 de octubre 2002), donde la policía fue totalmente desbordada. Tras las cargas policiales los antifascistas se dividían en grupos pequeños, se disolvían por calles aledañas cruzando coches y contenedores para frenar el avance de los antidisturbios, y se volvían a reunir poco después en una de las calles céntricas. Entonces disponían de varios minutos para atacar ferozmente estructuras capitalistas mientras los antidisturbios se reorganizaban y trataban de llegar hasta los activistas. La estrategia se cambió: en vez de atacar a la policía se les bloqueó, mientras los atacaban sedes del capital. Nuevamente el precio que pagó el poder por reprimir una manifestación legítima fue alto.

Subrayamos la necesidad de cuidar mucho el no atacar al pequeño comercio. Lo que expresamos con este tipo de enfrentamiento debe llegar con claridad a la población y despertar su simpatía en lo posible.

La empresas de comunicación llaman a las sucursales bancarias ”símbolos”, si bien son más que eso. El capitalismo no se desarrolla y fortalece por arte de magia; el orden establecido tiene unos espacios físicos de funcionamiento, sin ellos, no podrían hacer partícipes a los ciudadanos de su enriquecimiento. Si los atacamos, no estamos haciendo desaparecer el capitalismo (eso es obvio), sin embargo estos espacios se ven afectados y retrasamos la actividad económica. Una hora o un día de retraso, es dinero que las empresas pierden.

La policía desaloja casas okupadas no porque sean ”símbolos”, sino porque forman parte de la estructura del movimiento anticapitalista. Y de la misma forma que tras un desalojo se puede producir otra okupación, tras un ataque a una sucursal bancaria, ésta es arreglada poco después con dinero (algo que a los capitalistas les sobra gracias a que disponen de todos estos espacios). En este caso, el objetivo es afectar todo lo posible la actividad económica como protesta por la represión, así como visibilizar quiénes son los responsables y los beneficiarios de esta economía capitalista de explotación y muerte.

Aviso:
Este manual no pretende anteponer la acción violenta al trabajo de base, pacífico, local, cotidiano. Es sencillamente un instrumento de lucha, un medio, una herramienta. Barricadas sí, pero con conciencia y enmarcadas en un proyecto de transformación a largo plazo que priorice la construcción de tejido social autónomo y rebelde.

Elaborado por: Laboratorio de Desobediencia “Barricadas Con Conciencia”
(estado español)

DESCARGAR: http://www.mediafire.com/?pmpbe9viavkwm77

Leer en línea: http://www.scribd.com/doc/104721986/Manual-de-Los-Disturbios

PARTE 1

Las falacias son argumentos cuyas razones carecen de validez en la argumentación, no obstante aparentan ser razonables y lógicas. Muchas falacias son utilizadas en los anuncios publicitarios y en la política. Su objetivo es tratar de convencernos (con argumentos falsos) de alguna posición en concreto. Las falacias suelen surtir un muy buen efecto, sobre todo cuando deseamos defender o argumentar a favor de posiciones poco defendibles.  Así pues el objetivo final de utilizar las falacias no es convencer de la verdad o de la posición más correcta, sino convencer a toda costa.

A continuación conoceremos algunas de las falacias más comunes y las ejemplificaremos con algunos de los miles de ejemplos que la defensa de la estrategia de guerra contra el narcotráfico de Calderón ha generado; es decir notaremos como las razones con las que nos han intentado convencer de que la estrategia de guerra es correcta se sustentan en puros razonamientos incorrectos.

  1. “La razón principal, la causa principal de nuestro esfuerzo son los ciudadanos, son las familias mexicanas que demandan y con toda razón, un México seguro, un México de paz con justicia duradera” (16 de diciembre de 2011, primera sesión extraordinaria del consejo nacional de seguridad pública)

No hay discurso que verse sobre la seguridad en el que Calderón no repita que todos los mexicanos queremos más seguridad (como si no lo supiéramos), y aunque no lo diga así, lo que trata de decir con esas palabras es que la mayoría pide más seguridad.  He ahí una falacia ad populum (apelación a la mayoría). Dicho tipo de falacias son incorrectas porque el hecho de que la mayoría afirme o pida algo no quiere decir que eso es correcto. La mayoría de las personas afirman que el aguacate es una verdura, pero eso no hace que dicho razonamiento sea cierto; el aguacate es una fruta. De hecho un buen maestro de lógica mostraba la insensatez de apelar a la mayoría con el siguiente razonamiento: A todas las moscas les gusta la caca, luego entonces la caca es sabrosa.

Pero, además debemos decir que Calderón ha agregado un uso muy particular de la falacia ad populum a sus discursos: cada que nos recuerda que las familias mexicanas, el pueblo o todos los ciudadanos demandamos más seguridad parece afirmar, entre líneas,  que nos han dado justo lo que hemos pedido, otro razonamiento falso que apela a la demanda de la mayoría sin especificar cómo exigió la mayoría más seguridad o bajo que características. Es decir, Calderón tan sólo recupera la demanda, pero omite decir que todos demandamos más seguridad pero no demandamos militares y federales en las calles y en la vida social, ni operativos que violen los derechos humanos. Tampoco vayan a creer que es un uso muy original, porque la tradición popular se ha apropiado de este tipo de falacias por medio de los famosos chistes de un “mago gacho” que mal cumple los deseos de sus amos. Como chiste, causa gracia, pero que el político que es la máxima autoridad del país nos salga con eso… no da gracia.

2. “Creo que un primer paso es no perder las referencias de quienes son no sólo los malos, sino los sanguinarios de la película, y ellos son los criminales.” (5 de agosto de 2010, Dialogo por la seguridad, Evaluación y fortalecimiento)

“Digo esto, porque en el debate público sobre el tema de la inseguridad se han presentado, y en ocasiones con insistencia, diversas salidas falsas al problema” (26 de noviembre de 2009, XXVII Sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública)

Tenemos con nosotros ejemplos de la falacia ad hominem (apelación al hombre). Este truco argumentativo consiste en descalificar a quien da un argumento contrario (a la persona o grupo) por características propias de su persona y no con razonamientos. Es decir en lugar de argumentar contra la posición que cierta persona defiende, atacamos a la persona misma. De seguro la han escuchado cuando el presentador del noticiero estelar de la noche trata de destruir la validez de los argumentos con los que los maestros piden aumento de salario, al afirmar que los maestros son flojos; que sean flojos no quita veracidad al hecho de que los salarios sean raquíticos, pero nos tratan de convencer de que sí, además distraen nuestra atención de la discusión y la centran en una crítica a una de las personas.

Calderón recurre a esta falacia cada vez que se critica o cuestiona su estrategia de seguridad. La primera cita del número 2 muestra cómo Calderón contesta ante las críticas a la forma en que han llevado a cabo su estrategia de seguridad descalificando a quienes lo hacen porque no tienen claro quién es el malo de la película, cómo si eso invalidara la reclamación por las violaciones a los derechos humanos.  En el segundo caso trata de mostrar que el cuestionamiento a su estrategia carece de validez sólo porque las propuestas que dan quienes lo critican son “salidas falsas”. Vamos a suponer que realmente fueran salidas falsas, eso de ninguna manera quita el argumento con el que se cuestiona su estrategia, pero él trata de distraernos descalificando a quienes lo critican como grandes aportadores de salidas falsas.

3. Falacia ad verecundiam (apelación a un veredicto). Este tipo de falacias se utilizan cuando tratan de convencernos de un argumento poniendo a un ícono o símbolo social diciendo eso mismo, partiendo del hecho de que si él lo dice debe ser cierto. Tal es el caso de ciertos comerciales en los que aparece un artista reconocido diciéndonos qué  desodorante usa, cómo si él fuera experto en desodorantes. Dicha falacia no opera si quien da su opinión es un experto en el tema (pero sigue siendo una falacia si sólo usa el producto o dice que lo usa porque le pagan por hacerlo). Si bien Calderón directamente no ha recurrido a esta falacia, se ha usado para defender su estrategia apuntalando en ciertos noticieros, comerciales y programas la opinión de ciertos famosos, de algunos expertos analistas (con los que pasa igual: si les pagan por decirlo, sigue siendo falacia) defendido la estrategia de seguridad de Calderón. Una de las más recurridas es la de citar al ex presidente o presidente de Colombia para afirmar que la estrategia de seguridad es correcta, argumentando que ellos llevan años de experiencia en la lucha contra el crimen (lo que han olvidado decirnos es que llevan años con un país violento que arroja miles de muertos, desplazados, ejecutados extrajudiciales, desaparecidos, etc. Lo que a mi juicio no es ser experto más que en fabricar más violencia).

Por hoy es suficiente (porque lo digo yo, que soy quien publica (falacia ad verecundiam)), ya en la siguiente entrega aprenderemos otras técnicas de convencer sin la verdad.

PARTE 2

Continuemos revisando algunas de las falacias por medio de las cuales intentan convencernos de que la estrategia de lucha por la seguridad es adecuada.

4. “La responsabilidad de la violencia es de los violentos, la responsabilidad del crimen es de los criminales y no de las autoridades que nos decidimos a combatir a esos criminales”. (Centro de exposiciones Banamex, noviembre-diciembre de 2010).

A quien hubiera creído que decir que “la responsabilidad de la violencia es de los violentos” contiene información novedosa y relevante que no hubiéramos podido intuir, le aclaro que este enunciado más que aportar información es un buen ejemplo (pese a lo burdo) de falacia de petitio principii (petición de principio). Este tipo de falacia se caracteriza porque con anterioridad a la conclusión se ha dado la información que se desea concluir (las falacias de este tipo más elaboradas aparecen con otras palabras). Al decir “la responsabilidad de la violencia” ya estamos incluyendo a los violentos de manera que afirmar que es de los violentos es una obviedad que no aporta nada. Esta falacia, por lo tanto, finge ser un razonamiento aunque en el fondo es sólo un pseudorazonamiento. Es una participación que no dice nada, ni siquiera lo hace con estilo y sorna como cuando se cantinflea.

5 A) “mientras otros integrantes del gabinete les reiteraron que las violaciones a los derechos humanos existen en todas partes del mundo como una manera colateral al combate a la delincuencia.” (Vanguardia )

5. B) “Entiendo perfectamente y sé que es la percepción generalizada de que la guerra se va perdiendo. No comparto la afirmación, pero comprendo que es una percepción general que el estado debe combatir”, dijo. “Incluso, el propio término de guerra yo generalmente no lo utilizo, pero aún siendo así, si de guerra habláramos y fuera una guerra de estado con los criminales, la verdad es que, independientemente de que hay actos muy cobardes de ejecuciones y emboscadas a autoridades del Ejército y sobre todo policía Federal, la verdad es que la gran mayoría de los enfrentamientos entre las fuerzas federales y los criminales han sido ganados por elementos federales”

Calderón aseveró que el incremento de la violencia no es indicador para ver si la estrategia contra el crimen avanza o no. Incluso, aunque dijo que el número de homicidios, (28 mil, según el Cisen) es el dato más espectacular e hiriente, tampoco es un termómetro. (El universal, 10 de agosto de 2010)

Esta es una falacia de la relación espuria (nada que ver con el “peje”) o de  non sequitur (no se sigue), pues consiste en adjudicar a una causa un fenómeno, pese a que no necesariamente el fenómeno se sigue de esa causa.  Su modalidad clásica la podemos  encontrar en una declaración reciente de integrantes del gabinete federal (ejemplo 5 a), que trata de presentar el siguiente razonamiento: donde hay combate al crimen organizado, como consecuencia, se presentan violaciones a los derechos humanos. Argumento falso, ya que en otros periodos y en otros países, donde no hubo lucha contra el crimen organizado, se presentaron violaciones a los derechos humanos, e incluso las violaciones a los derechos humanos no son consecuencia inherente e inevitable de la lucha contra el crimen, aunque eso es lo que nos quieren hacer creer.

Otra modalidad de esta falacia non sequitur se puede apreciar en el ejemplo 5b.  Desde mi punto de vista, a primera instancia se ve la incongruencia: Luego de insistir en que el Gobierno Federal atacaba a los violentos que causan violencia y a los criminales que cometen crímenes, Calderón afirma que ni la violencia ni los crímenes son indicadores de que su ataque, guerra o lucha funciona (yo ya no entendí). En este caso no tratan de convencernos de que de una causa se desprende un efecto, sino de que no podemos juzgar un fenómeno de acuerdo a los criterios que se siguen de él; he ahí el elemento que no se sigue.

6. “En un extremo, están quienes han sugerido que la autoridad tendría que recurrir a métodos al filo de la ley e incluso abiertamente ilegales para combatir a la delincuencia; por otra parte, están quienes abogan porque la autoridad se haga de la vista gorda ante ella o, incluso, en el otro extremo quienes de plano proponen establecer un pacto explícito con la delincuencia y convivir con ella.

Ninguna de estas falsas alternativas es éticamente aceptable, ninguna de ellas es legal y ninguna es viable, tampoco, en términos prácticos. Tanto pactar con la delincuencia, como evadirla o combatirla por medios ilegales significaría erosionar los cimientos que nos dan sustento como sociedad, como Estado fundado en el Derecho” (26 de noviembre de 2009, XXVII Sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública)”

Finalmente aparece una de las más utilizadas: la falacia de hombre de paja. Esta falacia se construye citando un argumento en contra de la posición que defendemos, el truco reside en el hecho de que el argumento que citamos es tan absurdo o insensato, que luego es muy fácil atacarlo y mostrar que sólo por eso nuestra posición es la correcta. En el ejemplo 6 podemos apreciar los argumentos contrarios a su estrategia de seguridad  que Calderón decide citar tres: el de usar métodos ilegales (¡eso es trampa! Es justo lo que el Gobierno Federal hace), que el Gobierno se haga de la vista gorda (otra vez, es trampa) o que pacten con el narco (¡otra vez… ! la segunda trampa de Calderón es citar alternativas que, según ,rechaza aunque en realidad usan esas tres, pero esa no es falacia, es mentira). ¿Quién en su sano juicio (no vale pensar en el Estado) diría que cualquiera de esas opciones son reales y adecuadas? Nadie, pero eso no hace que la propuesta de Calderón sea la más adecuada, que es lo que trata de mostrar con esta falacia.

Aún quedan algunas de las más tramposas, pero guardémoslas como el postre de estas breves entregas.

PARTE 3

Finalmente, revisaremos las tres falacias a las que más se recurre para defender la estrategia de guerra contra el narcotráfico, mismas que suelen ser las más tramposas de la gama de falacias que hemos visto.

7. “Alerta que no todos los partidos ni los presidenciables tienen el mismo nivel de compromiso en materia de lucha contra el crimen organizado, por lo que a los votantes les corresponde determinar a quién apoyarán.” (El universal, 22 de febrero de 2011).

He ahí la falacia Tu quoque (tu tampoco). Esta falacia trata de argumentar que lo que alega un contrincante es falso tan sólo por el hecho de que él no lo practique o lo haya experimentado. En repetidas ocasiones ante la crítica o de diputados o senadores de otros partidos hacia la estrategia de Calderón, éste ha tratado de invalidar esa crítica al afirmar que ellos no combatieron al crimen organizado o que no hacen nada por combatirlo. Si bien es cierto que las críticas a la estrategia de Calderón se utilizan como campaña propagandística para otros partidos, esto no hace que los argumentos de crítica sean falsos.

8. Las falacias por generalización son también las más usadas por Felipe Calderón. Este tipo de falacias tiene varios subtipos, pero su esencia radica en que a partir de un hecho particular queremos comprobar que ese hecho particular hace la regla.  Las falacias por generalización son las más utilizadas para estigmatizar a ciertos grupos o sectores y, con mucha facilidad, logran instaurarse como lugares comunes del pensamiento social. Tal es el caso de generalizaciones falsas como: todos los defensores de derechos humanos defienden criminales, todos los luchadores sociales son criminales o todos los pobres son rateros. A continuación presento algunos ejemplos de falacias por generalización:

 Por muestra sesgada: Calderón, en sus informes de gobierno suele dar todas las cifras de los delincuentes detenidos, pero nunca ha aclarado qué porcentaje de ese número de detenidos permanecen en calidad de presuntos culpables (lo que quiere decir que aún no se demuestra su culpabilidad). Con este tipo de muestra sesgada de resultados infla los logros de su estrategia.  Algo similar ocurre cuando nos presenta cuántos operativos se han realizado o cuántas armas y drogas se han incautado, pero jamás dice cuántas violaciones a los derechos humanos se han cometido en esos operativos. La muestra sesgada privilegia los resultados que le convienen al argumentante y oculta aquellos que no le convienen.

 Por centro de atención: “El tema del secuestro en el país. Este es, quizá, el delito que más agravia, que más ofende, y que, desde luego, más daña a nuestra sociedad y a los mexicanos” (Sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, 26 de noviembre de 2009).

En este caso se supone que la opinión de un grupo o un sector representa el de la mayoría. Así Calderón presenta el tema del secuestro como uno de los que  más agravia a la sociedad, aunque bien podríamos afirmar que el que más agravia a la sociedad es la ineficacia y colusión de las autoridades ante los casos de secuestro. Al afirmar que la mayoría de los mexicanos quieren más seguridad y quieren al ejército en las calles, se comete una falacia de este tipo.

Por generalización apresurada o juego de cifras: “Si reuniéramos la droga que hemos decomisado, nos alcanzaría a darle casi 100 dosis  a cada joven mexicano entre los 15 y los 30 años [sin decir cuánta droga circula realmente]” (Tercer informe de gobierno). “Los delitos que más agravias que son: secuestro y extorsión, independientemente de que el robo sigue siendo el 85% de los delitos en nuestro país [donde se muestra la incongruencia entre el delito más perseguido y el que más ocurre, y se muestra un juego de cifras]” (Tercer informe de gobierno).

El juego de cifras es uno de los recursos más efectistas y alarmistas que se ha utilizado en el discurso. Consiste en decir o hacer gala de cifras que causan cierto impacto, pero que no son puestas en relación con la realidad nacional, de manera que crean la ilusión de mucho avance, sin que necesariamente sea así.

9.  “En el marco del anuncio de su quinto y penúltimo informe de gobierno, el presidente ofreció un discurso en el que admitió que varios lugares del país viven una “dramática situación de inseguridad” y afirmó que de no haber emprendido un combate frontal, se corría el riesgo de que el crimen organizado se apoderara del Estado e incluso lo suplantara.” (adnmundo.com, 2 de septiembre de 2011).

“Poiré puntualizó que de no haber actuado contra la delincuencia, se habría dejado a las familias mexicanas a merced del crimen organizado” (uno noticias, 12 de enero de 2012)

Y…. ¡¡¡ta tan!!! La falacia más usada es la falacia ad baculum o ad consequentiam (apelación al bastón o a la consecuencia). La falacia ad baculum trata de convencernos de que un argumento es válido por medio del miedo que podemos experimentar de las consecuencias de que no sea así. Ésta, como decía, es la favorita de Calderón, quien no se cansa de recordarnos que si no seguimos su estrategia debemos ponernos a temblar por que el caos y la violencia se apoderarán del país (como si no lo hiciera ya, y eso que ha aplicado su estrategia).  Puesto que apela directamente al miedo es esta una de las falacias más efectivas del discurso y, dicho sea de paso, ha sido una de las más utilizadas por los dictadores de todo el mundo.

Así que, no se deje engañar ni aterrorizar: lo que buscan con estos recursos amañados es inmovilizarnos y que nos resignemos a este país violento, saqueado y de miseria que quieren imponernos.

http://www.revistarevuelta.org/

Julius Fucik, el comunista checo asesinado por la Gestapo durante la Segunda Guerra Mundial, conminaba a las futuras generaciones a nunca olvidar a las figuras, pero tampoco a las figurillas. Dejó así asentada su última voluntad en su célebre Reportaje al pie de la horca: “No olvidéis ni a los buenos ni a los malos. Reunid con paciencia los testimonios de los que han caído por sí y por vosotros. Un día, el hoy pertenecerá al pasado y se hablará de una gran época y de los héroes anónimos que han hecho historia. Quisiera que todo el mundo supiese que no ha habido héroes anónimos. Eran personas con su nombre, su rostro, sus deseos y sus esperanzas y el dolor del último de los últimos no ha sido menor que el del primero, cuyo nombre perdura. Yo quisiera que todos ellos estuviesen cerca de vosotros, como miembros de vuestra familia, como vosotros mismos. Los nazis han exterminado a familias enteras de héroes. Amad por lo menos a alguno de ellos, como si fuese un hijo o una hija, y sentios orgullosos de él como de un gran hombre que ha vivido para el futuro. Cada uno de los que han servido fielmente al futuro y han caído por hacerlo más bello, es una figura esculpida en piedra. Y cada uno de aquéllos que, con el polvo del pasado, han querido construir un dique para detener la revolución, no son más que figurillas de madera, aunque tengan los brazos cargados de galones dorados. Pero es necesario ver también las figurillas vivientes en su infamia, en su imbecilidad, en su crueldad y en su ridículo, porque es un material que nos servirá para el futuro”.
Yo quiero traer a la memoria la vida y obra de una de esas figurillas, que hoy lamentablemente ha partido sin que se haya hecho justicia. Les comparto un breve extracto de mi investigación sobre este personaje que sin duda, fue uno de los rostros más sórdidos de la guerra sucia mexicana, y que a la tumba se ha llevado el secreto sobre el paradero de un millar de desaparecidos políticos.
Miguel Nazar Haro (Primera Parte)
Miguel Nazar Haro (Pánuco, Ver., 1928 – Ciudad de México, 26 de enero de 2012), estudió en colegios maristas e inició la carrera de Derecho en la ciudad de Monterrey. Sin haberla concluido, se incorporó como agente a la DFS el 16 de febrero de 1960 y en 1964 fue comisionado como escolta de los padres de Gustavo Díaz Ordaz. Por una recomendación de ellos, fue enviado a tomar cursos en la Academia Internacional de Policía de Nueva York y a su regresó ascendió y escaló todas las posiciones existentes al interior de la DFS, hasta llegar a ser su Director en el periodo 1978-82.[1]
A fines de 1965 fue nombrado comandante del Grupo de Investigaciones Especiales C-047, especializado en el combate a las guerrillas urbanas y en el que originalmente participaban tan sólo veinte elementos.[2] La CIA lo bautizó como LITEMPO-12. Fue el torturador más famoso de la “guerra sucia” y tomó entre sus manos los casos más difíciles (secuestros de empresarios y políticos, expropiaciones millonarias, fugas de presos, bombazos espectaculares, etc.).[3] Pese a no contar con carrera militar, fue nombrado teniente coronel, en atención a la eficacia de sus servicios. Como Subdirector Federal de Seguridad (1970-1976), mantuvo una estrecha coordinación con la Brigada Antiguerrillera de la Dirección de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia de la Dirección General de Policía y Tránsito desde 1972, y fue el principal promotor de la creación de la Brigada Blanca, en 1976. Fue Director Federal de Seguridad entre 1978 y 1982.
En 1981 Nazar fue investigado por el FBI por su participación en una red que desde 1975 se dedicaba al robo y contrabando de automóviles de lujo, que eran llevados de EUA a México y fue llamado a comparecer en la Corte de San Diego, que lo encontró culpable y lo encarceló.[4] La CIA ordenó entonces su inmediata liberación, lo que motivó que el procurador de San Diego, William H. Kennedy, diera a conocer que Nazar era la fuente de información más importante de la agencia en México y Centroamérica en relación a las organizaciones guerrilleras.[5] El inculpado pagó una fianza de doscientos mil dólares y huyó a México, violando el arraigo al que estaba sometido. Ninguna autoridad mexicana retomó las acusaciones en su contra. El hecho de que quien fuera el cuarto hombre más importante de los servicios de inteligencia durante la década de los setenta fuese simultáneamente un agente a sueldo de la CIA, no se traduce necesariamente en que la DFS fuera una sucursal de dicho organismo, pero sí denota el grado de penetración de los Estados Unidos en los asuntos internos de México.[6]


[1] La Academia Internacional de Policía, creada en 1962, fue clausurada en 1974 por las denuncias en torno a que sus responsables promovían la tortura y la brutalidad policial.
[2] En 1999, Nazar fue citado a declarar ante el MP porque un exsoldado acusó a los agentes de la extinta Brigada Blanca de haber sido los autores intelectuales del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. En su declaración, dada a conocer a los medios, por primera vez Nazar dejó constancia de su trayectoria como investigador. “De su propia boca: Nazar Haro fue el creador de la Brigada Blanca”, Proceso, México, no. 1252, 30 de octubre del 2000, p. 16.
[3] Nazar jamás admitió haber sido torturador. En las entrevistas gustaba señalar que para doblar la voluntad de los terroristas asumía personalidades amistosas, de mando, de conocimientos revolucionarios, de experiencias tácticas, de abanderado libertador, de bromista y de sentimental. Nunca se refirió a los brutales métodos de tortura empleados en la DFS, ni siquiera atribuyéndolos a sus subalternos. Raúl Monge, “Los rostros de Nazar Haro”, Proceso, no. 1425, 22 de febrero de 2004, México, p. 27.
[4] El número de autos robados ascendía a cuatro mil y una parte de ellos era empleada por la Brigada Blanca para secuestrar a “subversivos”, mientras que el resto era vendido a funcionarios públicos. Otro de los acusados era el hijo de Javier García Paniagua, Javier García Morales. En el mismo proceso se ventilaron las relaciones entre Nazar y el mundo del narcotráfico. Rafael Rodríguez Castañeda, “Jefes y agentes de la Federal de Seguridad, partícipes en la compraventa de autos robados”, Proceso, no. 249, 10 de agosto de 1981, México, p. 6-9.
[5] Esta revelación le costó a Kennedy el despido. “Por ser su informador más importante, la CIA frena su juicio contra Nassar Haro”, Proceso, no. 282, 29 de marzo de 1982, México, versión electrónica en CD; Rafael Rodríguez, “Nazar, prófugo de la justicia de EU”, Proceso, no. 288, 10 de mayo de 1982, México, versión electrónica en CD.
[6] “La Federal de Seguridad, sucursal de la inteligencia norteamericana, dicen funcionarios de Estados Unidos”, Proceso, no. 283, 5 de abril de 1982, versión electrónica en CD; “Nassar, importante, pero sólo pieza en la vieja sociedad DFS-CIA”, Proceso, no. 284, 12 de abril de 1982, p. 6-11. No existe aún una investigación que pruebe si en verdad la CIA canalizaba miles de dólares al año a la DFS y si ésta en efecto funcionaba como una rama más del servicio de inteligencia estadounidense.

CHERÁN

Publicado: 13 diciembre 2011 en Resistencia y lucha, Videos

DE LA REFLEXIÓN CRÍTICA, INDIVIDU@S Y COLECTIV@S. (Carta Segunda a Luis Villoro en el Intercambio Epistolar sobre Ética y Política) Abril del 2011.

“Si en el cielo hay unanimidad, apartadme un lugar en el infierno” (SupMarcos. Instrucciones para mi muerte II)

 I.- LA PROSA DE LA CALAVERA. Don Luis: Salud y saludos maestro. Esperamos de veras que se encuentre mejor de salud y que la palabra sea como esos remedios caseros que alivian aunque nadie sabe cómo. Cuando inicio estas líneas, el dolor y la rabia de Javier Sicilia (lejano a la distancia pero cercano en ideales desde antaño) se hacen eco que reverbera en nuestras montañas. Es de esperar y de esperanza que su legendaria tenacidad, así como ahora convoca nuestra palabra y acción, alcance a agrupar las rabias y dolores que se multiplican en suelos mexicanos. De Don Javier Sicilia recordamos sus críticas irreductibles pero fraternas al sistema de educación autónoma en las comunidades indígenas zapatistas y su terquedad al recordar periódicamente, al finalizar su columna semanal en la revista mexicana PROCESO, el pendiente del cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés. La tragedia colectiva de una guerra insensata, concretada en la tragedia particular que lo hirió, ha colocado a Don Javier en una situación difícil y delicada. Muchos son los dolores que esperan encontrar eco y volumen en sus reclamos de justicia, y no son pocas las inquietudes que esperan que su voz acuerpe, que no dirija, las ignoradas voces de indignación. Y también ocurre que en torno a su figura agigantada por el digno dolor, acechen los buitres carroñeros de la política de arriba, para quienes una muerte vale sólo si suma o resta en sus proyectos individuales y de grupúsculos, aunque se escondan detrás de una representatividad. ¿Un nuevo asesinato se hace visible? Pues entonces hay que ver cómo afecta eso la pueril contabilidad electoral. Para allá arriba importan las muertes si pueden incidir en la agenda electoral. Si no se pueden capitalizar en encuestas y tendencias de preferencia electoral, entonces vuelven a la lúgubre cuenta donde las muertes ya no importan, aunque sean decenas de miles, porque vuelven a ser un asunto individual. Ignoro, al momento de escribirle estas palabras, los pasos que sigue ese dolor que convoca. Pero su reclamo de justicia, y todos los que en él se sintetizan, merecen nuestro respeto y apoyo, aún con nuestro pequeño ser y nuestras grandes limitaciones. En el ir y venir de las noticias sobre ese suceso, se recuerda que Don Javier Sicilia es poeta. Tal vez por eso su persistente dignidad. En su muy particular estilo de ver y explicar el mundo, el Viejo Antonio, ese indígena que fue maestro y guía de todos nosotros, decía que había personas que eran capaces de ver realidades que aún no existían y que, como no existían tampoco las palabras para describir esas realidades, entonces tenían que trabajar con las palabras ya existentes y acomodarlas de un modo extraño, en parte canto y en parte profecía. El Viejo Antonio hablaba de la poesía y de quienes la hacen. (yo agregaría a quienes la traducen, porque l@s traductor@s de la poesía que habla lenguas lejanas también deben ser un mucho hacedor@s de poesía). Los poetas, las poetisas, ¿ven más lejos o ven de otro modo? No lo sé, pero buscando algo que, dicho en el pasado, hablara del presente que nos duele y del futuro incierto, encontré este escrito de José Emilio Pacheco que me mandó hace tiempo un mi hermano mayor y que viene al pelo para que nadie entienda: Prosa de la Calavera. Como Ulises me llamo Nadie. Como el demonio de los Evangelios mi nombre es Legión. Soy tú porque eres yo. O serás porque fui. Tú y yo. Nosotros dos. Vosotros, los otros, los innumerables ustedes que se resuelven en mí. (…) Después fui, al punto de convertirme en lugar común, símbolo de la sabiduría. Porque lo más sabio es también lo más obvio. Como nadie quiere verlo de frente nunca estará de sobra repetirlo: No somos ciudadanos de este mundo sino pasajeros en tránsito por la tierra prodigiosa e intolerable. Si la carne es hierba y nace para ser cortada, soy a tu cuerpo lo que el árbol a la pradera: no invulnerable, tampoco perdurable, sí material más empecinado o resistente. Cuando tú y todos los nacidos en el hueco del tiempo que te fue dado en préstamo acaben de representar su papel en este drama, esta farsa, esta trágica y bufa comedia, yo permaneceré por largos años: descarnada desencarnada. Serena mueca, secreto rostro que te niegas a ver (arráncate la máscara: en mí hallarás tu verdadera cara), aunque lo sabes íntimo y tuyo y siempre va contigo. Y lleva adentro, en fugaces células que a cada instante mueren por millones, todo lo que eres: tu pensamiento, tu memoria, tus palabras, tus ambiciones, tus deseos, tus miedos, tus miradas que a golpes de luz erigen la apariencia del mundo, tu alejamiento o entendimiento de lo que realmente llamamos realidad. Lo que te eleva por encima de tus olvidados semejantes, los animales, y lo que te sitúa por debajo de ellos: la señal de Caín, el odio a tu especie, tu capacidad bicéfala de hacer y destruir, hormiga y carcoma. (…) Porque voy con ustedes a todas partes. Siempre con él, con ella, contigo, esperando sin protestar, esperando. De los ejércitos de mis semejantes se ha forjado la historia. De la pulverización de mis añicos está amasada la tierra. (…) Así, quién lo diría, yo -máscara de la muerte- soy la más profunda entre tus señales de vida, tu huella final, tu última ofrenda de basura al planeta que ya no cabe en sí mismo de tantos muertos. Si bien sólo perduraré por breve tiempo, de todos modos muy superior al que te concedieron. (…) Toda belleza y toda inteligencia descansan en mí, y me repudias. Me ves como señal del miedo a los muertos que se resisten a estar muertos, o a la muerte llana y simple: tu muerte. Porque sólo puedo salir a flote con tu naufragio. Sólo cuando has tocado fondo aparezco. Pero a cierta edad me insinúo en los surcos que me dibujan, en los cabellos que comparten mi gastada blancura. Yo, tu verdadera cara, tu apariencia última, tu rostro final que te hace Nadie y te vuelve Legión, hoy te ofrezco un espejo y te digo: Contémplate. (José Emilio Pacheco, “Prosa de la calavera”, en “Fin de siglo y otros poemas”, México, Fondo de Cultura Económica / Secretaría de Educación Pública, Lecturas Mexicanas No. 44, 1984, pp. 114-117)

II.- LA PERTINENCIA DE LA REFLEXIÓN CRÍTICA. “Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad” Bertold Brecht. La guerra de arriba sigue, y su paso de destrucción pretende también que todos empecemos a aceptar ese horror cotidiano como si fuera algo natural, algo imposible de cambiar. Como si la confusión reinante fuera premeditada y pretendiera democratizar una resignación que inmoviliza, que conforma, que derrota, que rinde. En tiempos en que se organiza la confusión y se ejerce conscientemente la arbitrariedad, es preciso hacer algo. Y un algo es tratar de desorganizar esa confusión con la reflexión crítica. Como podrá ver en las misivas que le adjunto, Don Luis, se han sumado a este intercambio de reflexiones sobre la Ética y la Política, Carlos Antonio Aguirre Rojas, Raúl Zibechi, Sergio Rodríguez Lascano y Gustavo Esteva. Esperamos que más pensamientos se vayan agregando a este espacio. Quisiera tocar en esta segunda carta nuestra, algunos de los puntos que toca usted en su respuesta y que, directa o indirectamente, también señalan nuestros corresponsales que lanzan sus ideas desde la Ciudad de México, Oaxaca y el Uruguay. Todos abordan, con sus particularidades, es decir, en su calendario y su geografía propios, este asunto de la reflexión crítica. Estoy seguro que ninguno de nosotros (usted, ellos, nosotros) pretendemos que se establezcan verdades inamovibles. Nuestro propósito es arrojar piedras, bueno, ideas, al estanque aparentemente tranquilo del quehacer teórico actual. El símil que uso de la piedra va más allá de la retórica de una superficie momentáneamente agitada por la piedra. Se trata de llegar al fondo. De no conformarse con lo evidente, sino atravesar con irreverencia el estanco estanque de las ideas y llegar al fondo, abajo. En la época actual la reflexión crítica está aparentemente estancada. Y digo aparentemente si es que uno se atiene a lo que en los medios impresos y electrónicos se presenta como reflexión teórica. Y no se trata sólo de que lo urgente haya desplazado a lo importante, en este caso, los tiempos electorales a la destrucción del tejido social. Se dice, por ejemplo, que el año que nos preocupa, el 2011, es un año electoral. Bueno, también lo fueron todos los años anteriores. Es más, la única fecha que no es electoral en el calendario de arriba es… el día de las elecciones. Pero ya se ve que la inmediatez difícilmente puede diferenciar lo que pasó ayer de lo que pasó hace 17 años. Salvo las “molestas” interrupciones de catástrofes naturales y humanas (porque los crímenes cotidianos de esta guerra son una catástrofe), los teóricos de arriba, o los pensadores de lo inmediato, vuelven una y otra vez sobre el tema electoral… o hacen malabarismos para ligar cualquier cosa al tema electoral. La teoría chatarra, como la comida ídem, no nutre, sólo entretiene. Y de eso parece tratarse si nos atenemos a lo que aparece en la gran mayoría de los diarios y revistas, así como en los paneles de “especialistas” de los medios electrónicos de nuestro país. Cuando estos expendedores de teoría chatarra miran hacia otras partes del Mundo y deducen que las movilizaciones que derrocan gobiernos son productos de celulares y redes sociales, y no de organización, capacidad de movilización y poder de convocatoria, expresan, a más de una ignorancia supina, el deseo inconfeso de conseguir, sin esfuerzo, su lugar en “LA HISTORIA”. “Twittea y ganarás los cielos” es su moderno credo. Y, al igual que los “productos milagro”, estos exaltadores del Alzheimer teórico y político, promueven soluciones fáciles para el caos social actual. A nadie se le ocurre que, tal y como lo presenta la publicidad, si usa tal loción para caballero o tal perfume para dama se verá instantáneamente en Francia, al pie de la Torre Eiffel, o en los bares del Londres de arriba. Pero, al igual que los productos milagros que prometen bajar de peso sin hacer ejercicio y atascándose de comida, y hay personas que lo creen, también hay quien cree que se puede tener libertad, justicia y democracia con sólo tachar una boleta a favor de la permanencia del Partido Acción Nacional, del arribo del Partido de la Revolución Democrática o del regreso del Partido Revolucionario Institucional. Cuando esta gente sentencia que sólo hay una opción, la vía electoral o la vía armada, no sólo demuestra su falta de imaginación y de conocimiento de la historia nacional y mundial. También, y sobre todo, vuelve a tejer la trampa que sirvió de argumento para la intolerancia y la exigencia de una unanimidad fascista y retrógrada para uno u otro lado del espectro político. “Brillante” análisis éste que se plantea la urgencia de definiciones… frente a las opciones que imponen los de arriba. Pero de las falsas opciones alerta muy bien Gustavo Esteva en su texto, y creo que da para un tema especial de este intercambio a la distancia. En lugar de tratar de imponer sus endebles axiomas, podrían optar por debatir, por argumentar, por tratar de convencer. Pero no. Se trató y se trata de imponer. Creo sinceramente que no les interesa debatir en serio. Y no sólo porque no tienen argumentos de peso (hasta ahora todo es un listado de buenas intenciones e ingenuidades que rayan en lo patético, donde el Partido Acción Nacional demuestra que el “modo Fox” no es un caso aislado sino toda una escuela de dirigentes en ese partido, donde el Partido Revolucionario Institucional predica el autismo frente a la historia propia, donde el vario pinto de la autodenominada izquierda institucional pretende convencer con consignas a falta de argumentos), sino porque no se trata de cambiar nada de fondo. Es hasta cómico ver cómo se hacen malabares para encantar a las masas (sí, las desprecian pero las necesitan) y al mismo tiempo cortejar sin rubor al poder económico. De lo que se trata, para ellos, es precisamente de maniobrar en el estrecho margen de los escombros del Estado Nacional en México para tratar de exorcizar una crisis que, cuando reviente, habrá de barrer también con ellos, es decir, con la clase política en su conjunto. En suma: para ellos es una cuestión de supervivencia individual. La vocación de soplones, delatores y gendarmes le sienta bien a esta chatarra teórica que alentó la histeria intelectual y artística, primero en contra del movimiento estudiantil de 1999-2000 y su Consejo General de Huelga, y después contra todo lo que no aceptara las directivas de esta gavilla de policías del pensamiento y la acción. Se trata de establecer una diferenciación que es más bien un exorcismo: están ellos, los bien portados, es decir, los civilizados, y están los otros, los bárbaros. En su endeble tinglado teórico están, por un lado (y arriba), l@s individu@s brillantes, sapientes, mesurados, prudentes; y por el otro lado (y abajo) está la masa oscura, ignorante, arrebatada y provocadora. Del lado de allá: los prudentes y maduros usurpadores de la representatividad de las mayorías. Del lado de acá: las minorías violentas representándose sólo a ellas mismas. -*- Pero supongamos que les interesa debatir y convencer. Discutamos, por ejemplo, las reales consecuencia del proyecto transexenal de Acción Nacional de cambiar una conocida estrofa del Himno Nacional mexicano y en su lugar poner “Piensa, ¡Oh Patria Querida!, que el cielo una víctima colateral en cada hijo te dio” y frente al cual ninguno de los otros partidos ha planteado una alternativa puntual y firme. O las supuestas bondades del regreso del Revolucionario Institucional y el consecuente refrendo de toda una cultura de corrupción y crimen que empapó al conjunto de la clase política de México. O las posibilidades reales del proyecto de dar marcha atrás a la rueda de la historia y volver al Estado Benefactor que es la propuesta de la aún endeble coalición de oposición. Todos, además de detestar la reflexión teórica (claro, la que no sea una púber autocomplacencia), se plantean un imposible: mantener, rescatar o regenerar los escombros de un Estado Nacional que dio a luz y acuerpó al sistema de partidos de Estado. Ése que encontró en el Partido Revolucionario Institucional su mejor espejo y frente al cual toda la clase política de arriba hoy se esmera en acicalarse. ¿O no se han dado cuenta de hasta qué punto están destruidas las bases de ese Estado? ¿Cómo mantener, rescatar o renovar un cadáver? Y aún así, hace tiempo que la clase política y analistas que la acompañan se esmeran en vano en embalsamar las ruinas. Pero se entiende, la ignorancia no es condenable. Claro, a menos que se vista de sabiduría. No es posible, decimos nosotros, plantearse cualquier tipo de solución al desastre del Estado Nacional sin tocar al sistema responsable de esa ruina y de la pesadilla que puebla todo el país. Hay soluciones, decimos nosotros, pero sólo pueden nacer de abajo, de una propuesta radical que no espera a un consejo de sabios para legitimarse, sino que ya se vive, es decir, se lucha en varios rincones de nuestro país. Y que es, por tanto, no una propuesta unánime en su forma, en su modo, en su calendario, en su geografía. Es decir, es plural, incluyente, participativa. Nada que ver con las unanimidades que pretenden ser impuestas por azules, amarillos, rojos, verdes, rosas, y comparsas que los acompañan. Pero nosotros reconocemos que podemos estar equivocados. Que puede ser, es un supositorio, que la destrucción perpetrada aún deje un margen de maniobra para rehacer desde arriba el tejido social. Pero en lugar de alentar un debate serio y profundo, se nos pide que volvamos a callar y, otra vez, se nos impele de nuevo a apoyar a nuestros perseguidores, a quienes, por ejemplo, dan cobijo con sus palabras o su silencio a personas como Juan José Sabines Guerrero, quien desde el gobierno de Chiapas persigue y reprime a los que no se unen al falso coro de loas a sus mentiras hechas gobierno, a quien persigue a los defensores de los derechos humanos en la Costa y Altos de Chiapas y a los indígenas de San Sebastián Bachajón que se niegan a prostituir su tierra, a quien alienta la acción de grupos paramilitares en contra de las comunidades indígenas zapatistas. Porque quienes realmente conocen lo que se está haciendo y deshaciendo en Chiapas y no temen, han renombrado el lema de Sabines y ahora lo llaman “Deshechos, no palabras”. Sabines Guerrero es lo que mejor representa a la putrefacta clase política mexicana: tiene el apoyo del PAN, del PRI, del PRD y del movimiento de AMLO; es generoso con los medios para que digan lo que conviene y callen lo que no le conviene; mantiene una apariencia que a nadie le parece importar que sea eso, una apariencia presta a hacerse añicos en cualquier momento; y gobierna como si del aplicado capataz de una hacienda porfirista se tratara. Y todavía se nos exige “hacerle aportes críticos constructivos” a un movimiento dirigido y conducido para repetir la misma historia, con otros nombres, de opresión. ¿Cuándo van a entender que existen individuos, grupos, colectivos, organizaciones, movimientos, a quienes no nos interesa cambiar lo que está arriba ni renovar (es decir, reciclar) una clase política que no es más que un parásito? Nosotros no queremos cambiar de tiranos, de dueños, de amos o de salvadores supremos, sino no tener ninguno. Pero en fin, si algo hay que agradecer a lo ocurrido allá arriba, es que ha develado una vez más la pobreza teórica y la evidente debilidad estratégica de quienes se proponían y proponen mantener, relevar o reciclar a los de arriba para exorcizar la rebelión de los de abajo. Creo sinceramente que una reflexión crítica profunda debiera tratar de apartar la mirada del hipnótico carrusel de la clase política y ver otras realidades. ¿Qué tienen qué perder? En todo caso, tendrán más argumentos para autoerigirse en “la única alternativa posible”. Después de todo, l@s otr@s son taaan pequeñ@s y (¡uff!) taaan radicales. Aunque tal vez alcancen a ver… Que el heroico esfuerzo de colectivos anarquistas y libertarios por sustraerse de la lógica del mercado capitalista es efecto y causa de un pensamiento radical. Y que el futuro tiene su apuesta principal en los pensamientos radicales. Así que bien harían en ver con respeto ese variopinto modo de tener identidad propia: los piercings, tatuajes, estoperoles, las greñas multicolores y demás parafernalia que tanto les repulsa. O la lucha de organizaciones sociales de izquierda independiente, que optan por organizar choferes, mini-micro-nano comerciantes y colonas (lo que sea de cada quien, las hembras también ahí son mayoría), en lugar de organizar automovilistas, cámaras de comercio y asociaciones vecinales VIP, y que pueden dar cuenta de cambios importantes en sus condiciones de vida. Y no por la vía del asistencialismo electoral disfrazado de gestoría, sino por la organización del colectivo con proyectos inmediatos, mediatos y de largo plazo. Por algo es que se mantienen independientes y así resisten. O la legendaria resistencia de los pueblos originarios. Si alguien sabe de dolor y lucha, son ellos. O la digna rabia de las madres y padres de asesinad@s, desaparecid@s, pres@s. Porque bien harían en recordar que en este país no pasa nada… hasta que las mujeres deciden que pase. O la indignación cotidiana de obrer@s, emplead@s, campesin@s, indígenas, joven@s frente al cinismo de los políticos sin distinción de color. O la empecinada lucha de l@s trabajador@s del Sindicato Mexicano de Electricistas a pesar de, ellos sí, tener en contra una gigantesca campaña mediática, represión, cárcel y amenazas y hostigamientos. O la persistente lucha por la libertad a l@s pres@s polític@s y la presentación con vida de los desaparecidos. ¿O no? ¿La democracia que quieren ellos no es sino una amnesia administrada a conveniencia? ¿Se escoge qué ver y así se elige qué olvidar?

III.- ¿EL INDIVIDUO CONTRA EL COLECTIVO? En su misiva, Don Luis, toca usted el tema del individuo y del colectivo. Una añeja discusión de arriba los contrapone y ha usado eso para hacer la apología de un sistema, el capitalista, frente a las alternativas que surgen frente a él como resistencia. El colectivo, se nos dice, borra la individualidad, la subyuga. Y entonces, en un salto teórico ramplón, se pasa a cantar alabanzas al sistema donde, se repite, cualquier individuo puede llegar a ser lo que sea, bueno o malo, porque existe la garantía de libertad. Se me ocurre que esto de la “libertad” es algo sobre lo que habría que bordar más a fondo, pero tal vez sea en otra ocasión, por ahora volvamos al individuo… o individua, según el caso o cosa. El sistema canta loas al individuo de arriba o al de abajo. Al de arriba porque el resaltar su individualidad buena o mala, eficiente o deficiente, brillante u oscura, escamotea la responsabilidad de una forma de organización de la sociedad. Así tenemos que hay individuos gobernantes malos… o más malos (perdón, no encontré ninguno que me permitiera poner “o buenos”), individuos de poder económico ídem, etcétera. Si el individuo de arriba es perverso, torpe, cruel y terco (lo sé, parece que estoy dando la media filiación de Felipe Calderón Hinojosa), entonces lo que se tiene que hacer es quitar a ese individuo malo y poner en su lugar a un individuo bueno. Y si no hay individuos buenos, pues entonces al menos malo (lo sé, parece que estoy repitiendo una consigna electoral de hace 5 años y pronta a reciclarse). El sistema, es decir, la forma de organización social, queda intacto. O sujeto a las variaciones permisibles. Es decir, se pueden hacer algunos cambios, pero sin que cambie lo fundamental, a saber: hay unos pocos que están arriba, unos muchos que están abajo, y los que están arriba lo están a costa de los que están abajo. Y al individuo de abajo se le aplaude y se le admira porque la rebeldía individual no es capaz de poner en serio peligro el funcionamiento de esa forma de organización social. O se le ridiculiza y ataca porque el individuo es vulnerable. Permítaseme entonces una arbitrariedad retórica: digamos que los anhelos fundamentales de todo ser humano son: vida, libertad, verdad. Y que tal vez se puede hablar de una graduación: mejor vida, más libertad, mayor conocimiento. ¿Es posible que el individuo pueda alcanzar a plenitud estas aspiraciones y sus respectivas gradaciones en un colectivo? Nosotros creemos que sí. En todo caso, estamos seguros de que no puede alcanzarlas sin el colectivo. “¿En dónde, con quién, contra qué?”. Éstas, decimos nosotros, son las preguntas cuya respuesta define el lugar del individuo y del colectivo en una sociedad, en un calendario y una geografía precisos. Y no sólo. También definen la pertinencia de la reflexión crítica. Antes dije que estas reflexiones colectivas no pretenden alcanzar la verdad general, pero sí tratan de alejarse de la mentira unánime que desde arriba se nos trata de imponer. -*- Y sólo unas palabras sobre esfuerzos que ahora parecen de individuos solitarios. A quienes critican las distintas iniciativas que, aún dispersas, surgen del dolor social, habría que recordarles que, al juzgar y condenar a quien hace algo, están absolviendo a quien nada hace. Porque acabar con la arbitrariedad, desorganizar la confusión, parar la guerra, son tareas colectivas.

IV.- LO QUE VA A PASAR. El mundo como ahora lo conocemos será destruido. Desconcertados y maltrechos, nada podrán responder a sus cercanos cuando les pregunten “¿Por qué?” Primero serán movilizaciones espontáneas, violentas y fugaces. Luego un reflujo que les permitirá respirar tranquilos (“¡uf! ya pasó, mi buen”). Pero después vendrán nuevos levantamientos, pero organizados porque participarán colectivos con identidad. Entonces verán que los puentes que destruyeron, creyendo que habían sido erigidos para ayudar a los bárbaros, no sólo serán imposibles de reconstruir, también se darán cuenta de que esos puentes eran para ser ayudados. Y dirán ell@s que vendrá una época de oscurantismo, pero no será sino simple rencor porque la luz que pretendían detentar y administrar no servirá absolutamente para nada a esos colectivos que se hicieron de su propia luz, y con ella y en ella andan y andarán. El mundo ya no será el mismo mundo. Ni siquiera será mejor. Pero se habrá dado una nueva oportunidad de ser el lugar donde la paz sea posible de construir con trabajo y dignidad, y no un continuo ir contra corriente en medio de una pesadilla sin fin. Entonces, puesto que poesía, en una pinta sobre un muro derruido se leerán estas palabras de Bertold Brecht: Vosotros, que surgiréis del marasmo en el que nosotros nos hemos hundido, cuando habléis de vuestras debilidades, pensad también en los tiempos sombríos de los que os habéis escapado. Cambiábamos de país como de zapatos a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella. Y sin embargo, sabíamos que también el odio contra la bajeza desfigura la cara. También la ira contra la injusticia pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros, que queríamos preparar el camino para la amabilidad no pudimos ser amables. Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos en que el hombre sea amigo del hombre, pensad en nosotros con indulgencia. Vale Don Luis. Salud y que la inmovilidad no triunfe de nuevo. Desde las montañas del Sureste Mexicano. Subcomandante Insurgente Marcos. México, Abril del 2011. P.D.- Ya para terminar esta misiva, otra vez la muerte llegó con su imprevisto paso a un camino compañero. Felipe Toussaint Loera, un cristiano de esos que creen en la necesidad de la justicia terrenal, se fue una tarde de este caluroso abril. De Felipe y de otr@s como él son de quienes hablábamos en textos recientes. Él fue y es parte de esa generación de hombres y mujeres que han estado del lado de los indígenas cuando no estaban aún de moda y también cuando dejaron de estarlo. Lo recuerdo en una de las reuniones preparatorias de La Otra Campaña, en el 2005, ratificando su empeño en inscribir su historia individual en la historia de un colectivo renaciendo una y otra vez. Saludemos su vida, porque en ella, a las preguntas “¿dónde?, ¿con quién?, ¿contra qué?” Felipe se respondió: “abajo, con los indígenas que luchan, contra el sistema que los explota, los despoja, los reprime y los desprecia”. Todas las muertes de abajo duelen, pero hay unas que duelen más cerca. La de Felipe es como si algo muy nuestro nos faltara.